ca-Heartfulness, un paso más allá

Una vez el Mindfulness es parte de nuestra vida y está integrado, podemos subir de nivel. El heartfulness es un estado del SER donde el centro o el lugar de control está en el corazón; no el corazón físico, como estación de bombeo de la sangre, sino el corazón 'espiritual', como principio que guía nuestra vida. Muy a menudo, el intelecto es una fuerza menos determinante en nuestras interacciones personales y en la toma de decisiones. 'Acudimos al corazón' cuando tenemos que tomar decisiones de una naturaleza más personal (incluyendo asuntos morales o espirituales), más que a la mente. Esta práctica ayuda a reducir los pensamientos negativos, porque promueve que estemos alineados con lo que sentimos desde el corazón, el arte de ser puro y fiel a uno mismo.

Heartfulness es sentir y sentir, es vivir.

Nos han educado de otra manera: pensar es vivir. Sin embargo, esto último, cuenta con una gran cantidad de limitaciones, las personas se encuentran en la actualidad traumatizadas a causa de la desorientación y la desintegración que las rodea.

Básicamente, nuestros problemas son existenciales, aunque creamos que son sociales, psicológicos, económicos, políticos, etc... La razón real es que hemos perdido los sentimientos originales del corazón como bondad, respeto, simplicidad y generosidad.

La sutilidad del amor genuino ha sido sustituida por burdos apegos y necesidades narcisistas. 

Por esta sustitución, encontramos esos desequilibrios emocionales y psicológicos. Tener una sensación de identidad, pertenencia y propósito significa realizar nuestro valor innato. La sensación de valor innato proporciona al SER, una confianza creativa para soltar y vivir de una forma más genuina.

Al ahogar la voz interior con la cháchara mental y racional, anulamos los sentidos sutiles y tapamos la luz guía y sabia de nuestro corazón.

Nadie ni nada puede recortar el derecho de una persona a existir felizmente, pero para llegar ese punto, hay que conectar con nuestra esencia.

¿Soy sano o estoy sano?

Es muy curioso, uno puede ser sano, llevar una dieta saludable, hacer ejercicio y estar enfermo. Evidentemente nuestro Bienestar no va vinculado solamente a un estilo de vida, sino que la gestión de nuestras emociones también va a influir en ello. Lamentablemente, no existe una panacea universal y la misma técnica no será exitosa en todos los casos, ya que cada persona es diferente. Por ello, es importante tener en cuenta la medición de los ciclos de la vida del ser humano denominados como físico, emocional, espiritual e intelectual.

Evitar la inflamación que influye negativamente a nuestro Bienestar se puede conseguir a través del Heartfulness, gestionando nuestros pensamientos para generar emociones positivas, siendo asertivo con los problemas que nos rodean de una manera sana y compartiendo experiencias desde otro punto de vista. Ello, junto al uso de otras medidas como la ingesta de Omega 3 para ayudar a desinflamar el cuerpo, la práctica de ejercicio y una dieta acorde con nuestro estilo de vida, va a hacer que nuestro Bienestar aumente.

En definitiva, disfrutar de los pequeños momentos de felicidad, permitirse estar triste de vez en cuando, escuchar al corazón, aceptar el pasado independientemente de la historia que hayamos vivido y ser conscientes que ya no se puede cambiar. Empezar a ser nuestro propio bálsamo de Bienestar, será tan bueno para nosotros, como para quienes nos rodean. Uno no puede actuar por otras personas, por ello es imprescindible aceptar que cada uno es responsable de sus propias emociones.

¡Hoy empiezo por mi, hoy empiezo a estar sano!